Ni subido a una escalera conseguiría besarte. Lo he intentado muchas veces, cada vez que voy de visita, qué expresión absurda. Me digo que nunca se sabe cuándo puede producirse la magia, aunque ni yo mismo me lo creo. Despacio, levantando los pies sólo lo justo para rebasar cada peldaño de la escalera, consigo subir al andamio frente a los nichos y mis labios tropiezan, de nuevo, con las letras de tu nombre grabadas en el mármol. No vuelvo más, pero eso también lo dije la última vez.
arroz con pato
Domingo, comida familiar: arroz caldoso de pato. También ensalada con lechuga, tomate, cebolla, maíz, atún y pepino. Me niego a comer y hoy mamá no me obliga. La iaia trae un arroz con leche, para mi nieta preferida, y empiezo a comer. Los mayores se quejan del sabor amargo que ha dejado el pato. Comía demasiado pepino, repiten sin parar. Comienzo a hacer pucheros, lloro sin poderlo evitar, y trato de hablar.
-Es lo que más le gustaba a mi patito…
el hombre perfecto v.1
Tus manos, sus ojos, una piel curtida y la altura de aquel otro, una barba medio canosa, las gafas redondas del vecino y la voz del locutor de las mañanas… Todo junto va y viene en mi cabeza… y yo también voy y vengo y vuelvo… y acabo llegando.
el momento
Fue tan solo un momento, un instante breve… y Sergio se atrevió. Sus dedos rozaron el rostro distraído de Sandra y una sonrisa azorada cruzó su mirada. El calor de su mejilla le dio el valor que necesitaba. Respiró hondo y cogió la barbilla de ella. Los dos avanzaron sus labios.
bendita tecnología
Anoche chateaba -¡bendita tecnología!- con el hombre de mi vida. Mientras, a mi lado, mi marido dormitaba frente a la tele.
